Las 3 claves para educar a tu hijo o tu hija sin estrés

educar sin estres

Debido a la pandemia por COVID-19, las familias se han visto estresadas por tener que adoptar el «rol de maestros» y continuar con rutinas y hábitos en casa las 24 horas del día, con sus hijos.

Esto a veces es estresante para los padres y aquí quiero darte 3 claves para educar a tu hijo o hija sin estrés y que puedas tener tiempo de calidad con tus hijos y poder realizar las tareas escolares y continuar con las rutinas del hogar

1- La primera clave que quiero compartir contigo es poner metas alcanzables . Y, sobre todo, acordes a las características de tus hijos.

educar a tus hijosLos adolescentes no suelen prestar atención más allá de 45 minutos. Y los niños de entre 8 y 12 años, no más de 30 minutos y de 3 a 7 años, entre 15 minutos los más pequeñajos y 25 minutos los de 7 años. Superada esta barrera, el interés y la concentración decaen considerablemente.

Apuesta por un tiempo de calidad en vez de cantidad.

Ten en cuenta la edad de tu hijo y que las metas que propongas sean alcanzables.

No es difícil encontrarnos con familias que pretenden realizar las tareas de todo el fin de semana en una tarde. Hay que tener en cuenta que es preferible dividir las tareas en tareas más pequeñas y hacerlas en menos tiempo, según la edad, que agobiarnos intentando hacerlo todo de una vez.

Este suele ser el problema principal que comentan los padres, ya que llega un momento en el que no se presta atención y los padres empiezan a agobiarse porque los niños parecen que no escuchan. Y efectivamente, no escuchan o su foco de atención está en otro lugar.

Es interesante saber esto, ya que podemos poner un cronómetro y cada cierto tiempo los niños pueden levantarse unos minutos para tomar agua. ir al servicio o coger un poquito de aire. Siempre intentando que los descansos no excedan de quince minutos, ya que costará mucho retomar la actividad si los niños han descansado demasiado tiempo.

2- La segunda clave es aceptarlos tal y como son. A los hijos hay que aceptarlos como son, sin culparnos de su mal comportamiento. Lo mejor es evitar los enfrentamientos innecesarios; como padres, sabemos perfectamente cuando van a estallar y es en esos momentos cuando tenemos que ser más flexibles y pacientes.

educar hijos

Podemos distraerlos con otra actividad, proponerles alternativas a su mala conducta o salir al parque, donde puedan correr y desahogarse. Y retomar las actividades que tenemos pendientes cuando el ambiente esté tranquilo por parte de los niños y por supuesto por tu parte.

Aquí es donde nos equivocamos muchas veces, porque tenemos enfrentamientos innecesarios que no nos llevan a nada, nos estresan muchísimo y terminamos estallando los niños y los padres.

¿Crees que podrás conseguirlo? ¿qué opinas de distraerlos en un momento dado para evitar el momento conflictivo?

Escríbeme un comentario en el blog para saber lo que piensas al respecto…

educar sin estres3- Y la tercera y última clave que quiero compartir contigo es demostrarles siempre tu cariño por encima de todo. Eso supone elogiar sus progresos y también poner límites.

Refuerza cada mejoría con un gesto o unas palabras de aliento que tu hijo recibirá como un regalo.

Lo más importante es la felicidad y para ello es imprescindible tener inteligencia emocional. Los padres somos los principales maestros en las habilidades sociales y ante todo los niños colaborarán contigo si se sienten valorados y queridos.

Espero que te ayuden estas 3 claves para educar a tu hijo o hija sin estrés.¿Crees que este post te ha dado información de valor? ¿Te ha gustado? Te dejo el enlace de mi canal de Youtube por si prefieres ver el vídeo. Te invito a suscríbete ahora al canal. Dame un me gusta y deja un comentario. Me encanta saber tu opinión sobre cómo educar sin estrés.

¿Para que un niño haga las cosas bien hay que hacerle sentir mal? Educa en Positivo

educa con psicologia

Hoy en día la psicología infantil nos aclara muchas dudas sobre el comportamiento de los niños y adolescentes y nos ayuda a entender por qué no es necesario utilizar el castigo y la humillación para que el niño haga las cosas bien.

psicologia infantilTenemos asimilado que hay que hacerles sentir mal mediante la riña, reprimenda, regañina, llamadas de atención e incluso castigos. Y nada más lejos de la realidad.

El castigo produce diferentes secuelas en los menores que es interesante tenerlas en cuenta, como son:

Resentimiento

El resentimiento, o rencor, es el sentimiento que queda tras un hecho o dicho que nos ha resultado ofensivo, y que puede perdurar a lo largo del tiempo o incluso aparecer cuando se recuerda dicha ofensa.

Si lo trasladamos a lo que siente el niño cuando es castigado, por ejemplo en el rincón o silla de pensar, se traduciría en algo así como: «Lo que me ha pasado es injusto. No me lo merezco».

Revancha

La revancha es la sensación de compensación o venganza por un daño o perjuicio recibidos. Cuando castigamos al niño, este pensaría: «mis padres se han salido ahora con la suya, pero ya verán más adelante».

Rebeldía

La rebeldía es un comportamiento caracterizado por la resistencia o el desafío a la autoridad, la desobediencia de una orden o el incumplimiento de una obligación. Si extrapolamos esta definición a lo que siente un niño cuando es castigado, sería:

«Voy a hacer justo lo contrario a lo que mis padres quieren que haga, para demostrarles que no tengo que hacer esto como ellos dicen».

Retraimiento

Es una condición del carácter de una persona, que la hace ser poco comunicativa y tímida. Ante el castigo a un niño, el retraimiento le lleva a sentir/pensar dos cosas:

  • Por un lado cobardía, que a su vez provocará que el niño nos mienta: «La próxima vez no me van a pillar»
  • Y por otro lado, reducción de la autoestima, ya que si el niño ha actuado sin querer y es castigado, puede crearse una imagen negativa de sí mismo. «El niño llega a creer que es una mala persona».

educa en positivoEstá más que comprobado científicamente que para que un niño haga las cosas bien, no tiene por qué sentirse mal, al contrario, si el niño se siente bien, repetirá la conducta adecuada. Por todo esto, orientarnos hacia las cosas positivas que suceden hace que nuestra percepción sea positiva y vivamos las experiencias diarias desde un prisma más agradable, intentando prestar atención a los buenos comportamientos de nuestros hijos.

También es importante tener presente que si llamas la atención a tu hijo constantemente en sus malos comportamientos, cada vez serán más frecuentes porque su cerebro tiende a repetir aquello a lo que presta atención. Frecuentemente no es un problema de los niños, sino de los padres y la mejor manera de cambiar esto es «educando en positivo».

No te sientas culpable si te has dado cuenta que siempre estás regañando a tus hijos, la explicación a este comportamiento del adulto es que nos fijamos habitualmente en los fallos porque el cerebro humano está preparado para “sobrevivir” a todo tipo de adversidad y es capaz de crear diferentes procesos neuronales para responder ante cualquier peligro. Muchos autores lo denominan “sesgo de negatividad”, por lo que tendemos a fijarnos en las cosas negativas porque viene en nuestra configuración.

Estamos predeterminados a ello y por eso nos orientamos a corregir continuamente. Por lo que hay que hacer un ejercicio diario para poner el foco en lo positivo de una forma consciente.

educar en positivoTe animo a que a partir de hoy, llames menos la atención de tus hijos, elogies los comportamientos positivos y los sorprendas haciendo las cosas bien, de esta manera desarrollarás complicidad, empatía, una buena convivencia, un alto grado de cohesión en la familia, una resolución positiva de conflictos y los niños alcanzarán el sentimiento de pertenencia en la familia y el hogar.

Según lo comentado, los padres, las madres o tutores legales somos el referente más importante para guiar a nuestros hijos.

El principal objetivo es facilitar el aprendizaje para que el menor o el adolescente consiga una mayor autonomía, este tiene que ser un requisito indispensable de acceso a la era de la información y el conocimiento; conocimiento extraordinariamente cambiante y que por lógica no puede ser abarcado disciplinariamente como lo concibe tradicionalmente la escuela ni el estilo autoritario o permisivo que habitualmente se utiliza a la hora de educar. La clave está en «Educar en Positivo».

Teniendo en cuenta esto, hay que motivar y alentar a nuestros hijos para ayudarles a construir su personalidad, se trata de transitar juntos para aprender a aprender, por lo que es indispensable que guiemos a los menores utilizando el respeto en todo momento.

En mis próximos cursos iremos trabajando paso a paso el Método «Educar en Positivo», para adquirir las habilidades básicas y no caer en el estrés, el grito y mucho menos el castigo.

Te invito a inscribirte en mi web para enviarte pronto novedades sobre los cursos que vamos a impartir.

Te ayudaré. Juntos lo conseguiremos.

Estrategias para enfocarte en lo positivo y mejorar el comportamiento de tus hijos

educar en positivo

educarconpsicologia«Si nuestro foco de pensamiento se dirige a lo positivo, solo cosas positivas puede suceder».

El sistema cognitivo de las personas está preparado para que cuando centramos nuestra atención y pensamiento en algo concreto, aumentamos la percepción y abrimos la mente a ese pensamiento concreto.

Lo mismo pasa con la vida en general y los aspectos que la forman en particular.

¿Dónde ponemos el foco en nuestra vida? ¿en lo positivo o en lo negativo?

¿Y qué reacciones produce donde pongo el foco?

Por ejemplo: si quiero comprarme un coche de un modelo determinado, me doy cuenta que cuando salgo a la calle veo muchos coches del modelo que tenía pensado comprar, o por ejemplo, las mujeres embarazadas, de repente tienen la percepción de que hay muchísimas mujeres embarazadas en su entorno.

Sin ir más lejos, cuando tenemos una herida parece que los golpes siempre van ahí.

Por esto es muy importante tener en cuenta que generalmente todas las formas de enfocar una situación o de hacer las cosas, pueden resumirse en dos vertientes.

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Construir, que siempre suma.

 

 

 

 

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Destruir, que siempre resta.

 

 

 

Construyes si en un problema ves una oportunidad, si das aliento al que trabaja a tu lado para ser mejor, si valoras el trabajo ajeno, cuando hablas más de futuro que de pasado. Si tienes la capacidad de intuir dónde se encuentra el sol aunque haya nubes que lo tapan.

Sin embargo, destruyes si piensas solo en ti mismo, en tu problema, si no aportas nada positivo a nadie o si tus frases empiezan por: – yo, – necesito, – es que quiero…

Cuando siempre tienes obstáculos ante cualquier propuesta o idea, cuando estás en el ayer más que en el mañana.

Por ejemplo: cuando preguntamos en casa si los niños ya merendaron la fruta, si ya han hecho las tareas del colegio o si han recogido su habitación.

Y ellos te dicen que sí han merendado pero no han recogido su habitación ni hecho las tareas. Nosotros solemos llamarles la atención de por qué con todo el tiempo que han tenido no han recogido la habitación ni realizado las tareas. Sin embargo, no es habitual poner el foco en lo que han hecho bien, como es merendar la fruta que tenían preparada.

Otro ejemplo cotidiano es cuando ven la televisión y corregimos todo lo que hacen:

educarconpsicologia

– ¡Baja los pies del sofá!

– ¡Siéntate bien!

– ¡No le pegues a tu hermano!

– ¡Otra vez con el mando de la televisión!

Lo normal es que estemos pendientes para corregir, en vez de fijarnos y elogiar cuando hacen las cosas bien, por ejemplo:

– ¡Oye, qué bien estás sentado cariño!

– ¡Me encanta cuando tratas muy bien a tu hermana!

– ¡Ay qué suerte tengo de que mi hijo sea tan mayor!

– Me encanta que compartas el mando de la tele

Si consiguiéramos diariamente poner el foco en lo positivo, cambiaría tu visión y cambiaría tu realidad. Sé que lleva un entrenamiento diario, pero el resultado que se consigue es maravilloso.

Un error que a menudo cometemos es que caemos en utilizar generalizaciones, estas son palabras que utilizamos normalmente y nos limitan… ¡es que siempre es lo mismo! ¡ es que nunca hace las cosas bien!

Realmente no siempre es lo mismo y hay muchas veces que hacen las cosas bien, por lo que si ponemos el foco de atención en ello y les reforzamos positivamente el comportamiento, lo repetirán más a menudo, en vez de poner el foco en lo negativo constantemente. Esto sería construir, el enfoque positivo.

Estrategias para cambiar el foco de atención y mejorar el comportamiento de tus hijos:

1. Detectar los pensamientos negativos. Sabiendo que biológicamente nuestro cerebro está preparado para la supervivencia y para fijarse en lo negativo, tenemos que hacer un trabajo consciente con los pensamientos que nos vienen a la mente.

Me parece ideal que tengas a mano un cuaderno donde puedas ir dibujando palitos cada vez que te das cuenta que has puesto el foco de atención en lo negativo o quizá sea más sencillo apuntarlo en las notas de tu teléfono móvil. Al final del día es interesante ver la cantidad de palitos que tenemos, principalmente para corroborar que nos enfocamos mucho en lo negativo y queremos ponerle solución.

2. Dale la vuelta a los pensamientos negativos. Una vez que los hemos detectado, tenemos que darles una vuelta y buscar la alternativa positiva que tiene cada circunstancia, por pequeña que sea. Los primeros días nos costará un poco, pero después siempre verás oportunidades donde otros ven crisis.

3. Enfócate en buscar soluciones. Cuando tu mente de manera automática, te traiga cosas negativas, haz lo que harías si fuera Facebook, no entres en el artículo, mira el título, pero no hay que interactuar con él… sigue buscando artículos de soluciones… poco a poco tu mente te mostrará más de aquello que te interesa .

4. Saber elegir dónde vas a enfocar tu atención. Esto es fundamental para cambiar tu estado emocional y mental.

Tienes que pensar en qué es lo que quieres y no qué es lo que no quieres, y poner tu atención en la solución, no en el problema.

Si, por ejemplo, quieres evitar el estrés, tendrás que enfocarte en tranquilidad, porque si te centras en eliminar el estrés, te aparecerán por todas partes cosas relacionadas con el estrés, noticias, artículos, cosas que reforzarán tu estado actual y creerás que todo en el mundo es así, cuando no lo es.

educar en positivoVamos a ver un caso práctico paso a paso:

En casa me siento mal porque tengo mucho estrés ya que tengo que trabajar con el ordenador, limpiar, hacer la comida, preparar los materiales de los niños, ayudarles con las tareas escolares…

Constantemente estoy enfadada y gritando a mis hijos porque parece que no escuchan y hay que repetirle mil veces las cosas.

Mi sensación es de impotencia y de que necesito alguien que me ayude porque no soporto esta situación. (Foco de pensamiento en lo negativo).

1. Detectar los pensamientos negativos. Para detectar la cantidad de pensamientos negativos que tengo al día cojo un cuaderno pequeñito y un lápiz. Los tengo a mano para estar atento durante todo el día y simplemente poner un palito cada vez que pienso algo negativo.

Al principio no me daré cuenta de todas las veces, por lo que es interesante que haya otra persona que te ayude y los detecte contigo. Una vez llegada la noche, cuento los palitos y me doy cuenta que quiero reducirlos porque llego sin energía, con nervios, con estrés y quiero cambiar esta situación.

2. Dale la vuelta a los pensamientos negativos. Ahora tenemos que «mirar desde otro punto de vista» y buscar la alternativa positiva.

  • Está genial trabajar desde casa porque no tengo que perder tiempo en la carretera ni buscando aparcamiento
  • Voy a poner mi música favorita mientras limpio y hago de comer, que hace mucho tiempo que no salgo a bailar
  • Me encanta pasar tiempo con mis hijos y cuando sean mayores me recordarás como la súper mamá/papá porque les ayudaba con sus tareas
  • He pasado tiempo de calidad con mis niños hoy y lo que no me dio tiempo de terminar, mañana será otro día.

3. Enfócate en buscar soluciones.

  • Hoy no busco aparcamiento en el trabajo ¡bien!
  • ¡Ole! voy a bailar un ratito mientras cocino ¡me encanta!
  • Siempre he querido pasar más tiempo con mis hijos y este es el momento
  • Nadie me pide que tenga que tener la casa impecable, lo que hoy no puedo hacer lo haré poco a poco en estos días

4. Saber elegir dónde vas a enfocar tu atención. Para cambiar tu estado emocional y mental, tienes que pensar en qué es lo que quieres y no qué es lo que no quieres, y poner tu atención en la solución, no en el problema.

  • Quiero pasar tiempo de calidad con mis hijos
  • Me encantaría disfrutar de las tareas de la casa
  • Mi objetivo es trabajar en casa sin estrés

educarconpsicologiaSi diariamente consigo hacer estos pasos, mi visión cambiará totalmente mi realidad. Es cierto que los primeros días tengo que hacer cada paso de forma consciente para asimilarlos, pero hay que entrenar el cerebro como se entrena en un gimnasio diariamente.

Hace años solo entrenaban en los gimnasios los deportistas que se dedicaban al culturismo y solo salían a correr los atletas profesionales.

Sin embargo, nos dimos cuenta de las ventajas que el deporte aportaba a nuestra vida diaria y a nuestra salud, por lo que comenzaron a abrir muchísimos gimnasios y hoy en día la gran mayoría de las personas realizan deporte casi a diario.

Lo mismo sería interesante que ocurriera con los beneficios de «pensar mejor», ya que si tuviéramos estrategias para entrenar nuestra mente y la forma en la que pensamos, mejoraría nuestra calidad de vida de forma exponencial.

¿Qué te parece la idea de abrir un gimnasio para entrenar nuestra mente de forma saludable?

¿Volvemos al colegio o habrá confinamiento por el COVID-19?

educar en positivo

Mañana comienza el curso escolar 2020-2021 y no sabemos que pasará con nuestro alumnado ni con nuestros hijos. ¿Será correcto comenzar de forma presencial, online o aplazarlo? o quizá nos vuelvan a confinar por la pandemia debido al COVID-19?.

Desde hace 15 años, el primer día de septiembre en mi casa es como «El día de Los Reyes Magos». Me cuesta mucho dormir pensando en cómo será el nuevo curso escolar, en las ganas de ver a mis compañeros y niños y en todo lo que tengo pensado hacer con el alumnado.

Mañana 1 de septiembre será un día muy especial, comienzo en otro centro escolar, con un nuevo Equipo Directivo, nuevos compañeros, nuevas ilusiones y empiezo a materializar todas las ideas que he estado pensado para la llegada de los niños al cole.

La mezcla de sensaciones es un verdadero cóctel: alegría, nervios, emoción, felicidad…

Pero este año es muy diferente…

pero que muuuuy diferente…

Hay una sensación que me invade desde hace semanas.

La incertidumbre, esa asesina silenciosa…

No sabemos si realmente reducen las ratios de las clases, si habrá más personal docente para cubrir todos los cursos, si habrá más personal de limpieza para desinfectar continuamente los espacios, tampoco sabemos cómo se podrán organizar los horarios para que no coincidan tanto alumnado en el recreo, en pasillos o en los baños, ni tan siquiera qué hacer exactamente si hay algún positivo por COVID-19 en nuestro aula.

Como docente la incertidumbre de lo que ocurrirá o no ocurrirá en los colegios es desesperante porque somos la cara visible, el «parachoques» de los problemas que puedan ocurrir y los responsables en primera instancia de nuestro alumnado.

Tendremos que estar en constante tensión para que se respete la distancia mínima de seguridad, la correcta colocación de mascarillas, lavado de manos, organización de meriendas, detectar síntomas…

También hay que retomar el temario del curso anterior, repasar lo trabajado, ayudar a los que no han tenido los recursos necesarios para seguir desde casa la formación…

Podría estar escribiendo miles de responsabilidades y retos que en este curso escolar se nos presentan… pero no quisiera caer en el pesimismo.

Como madre, tengo exactamente las mismas preocupaciones e inquietudes con respecto a cómo mi hijo se incorporará al colegio en plena pandemia mundial y con tantos rebrotes que han ocurrido en las últimas semanas. Y se une a todo esto que tendremos un bebé recién nacido en casa que tenemos que proteger todo lo posible.

La incertidumbre unida a la preocupación que originan los medios de comunicación, las opiniones en redes sociales, así como el miedo que ha ocasionado el confinamiento en el mes de marzo y los cambios sociales, laborales y económicos que conlleva todo esto, nos tiene en un estado de alarma continuo y muy negativo para nuestro organismo.

La Psicología Infantil y el Método «Educar en Positivo» es muy importante tenerlo en cuenta en estos momentos difíciles, ya que recordemos que los adultos somos nosotros y que los niños nos están observando en todo momento. Ellos aprenden más por lo que nos ven hacer que por lo que les decimos que hagan y debemos tener presente que nuestros miedos serán los suyos.

Está muy claro que la situación es complicada en muchos aspectos, porque a nivel económico y social, también nos ha dado de lleno, pero no hay que perder de vista que el cerebro humano está preparado para «sobrevivir» a todo tipo de adversidad y es capaz de crear diferentes procesos neuronales para responder ante cualquier peligro.

Muchos autores lo denominan «sesgo de negatividad», tendemos a tener pensamientos negativos porque viene en nuestra configuración, estamos predeterminados a ello, por lo que hay que hacer un ejercicio diario para poner el foco en lo positivo de una forma consciente.

En unos días subiré un vídeo donde compartiré algunas estrategias fantásticas para entrenar nuestra mente y no dejarnos arrastrar por los pensamientos negativos.

También es muy importante en este aspecto tener en cuenta «cómo nos comunicamos con nosotros mismos y con los demás» ya que influye totalmente en nuestro comportamiento y el de nuestros hijos y alumnado.

Por lo tanto… mañana comienza el curso escolar 2020-2021, docentes y familias tenemos que estar más unidos que nunca y apoyarnos en todos los sentidos. Confiemos en el trabajo que los docentes vamos a realizar, ya que lo haremos como si fueran nuestros propios hijos.

Mucho ánimo a todos y como digo cada año: «Feliz comienzo del curso».

Hasta pronto…

 

 

 

 

¿Cómo mejorar el comportamiento de tus hijos en casa? ¿Funciona la Psicología Infantil?

El momento que estamos viviendo debido a la pandemia por COVID-19, ha supuesto un cambio radical para la organización, las rutinas y los hábitos familiares en nuestros hogares.

Todo esto unido al estrés que produjo para los padres intentar “adoptar el rol de docente” y convertir “la casa en una escuela” durante el confinamiento, ha originado importantes desencuentros en la convivencia familiar y ha aumentado considerablemente el estrés ante esta situación.

Conviene subrayar que estar las 24 horas del día en casa con nuestras familias a la espera de comenzar el curso escolar, ha disparado las consultas psicológicas a causa de los problemas de insomnio, la incertidumbre y la preocupación que todo esto genera en esta realidad en la que estamos inmersos.

Todo esto unido al teletrabajo que tienen que cumplir los adultos diariamente o las diferentes situaciones laborales tan preocupantes de muchas familias, complica la convivencia familiar en casa y la frustración de no poder hacer otra cosa que dejarse llevar día a día ante tanta incertidumbre.

Teniendo en cuenta lo comentado, considero un error intentar por todos los medios que los menores realicen las tareas académicas diariamente e intentar simular un horario escolar en casa, ya que estamos en un momento delicado en el que principalmente hay que dar apoyo emocional a los menores y ayudarles a entender que estamos en una tesitura en la que debemos disfrutar más que nunca de la familia y por supuesto, pasar tiempo de calidad.

En consideración con lo expuesto, las tareas escolares hay que tomarlas como un momento del día divertido en el que van a repasar lo que han trabajado durante el curso escolar, y por supuesto, hay que ser flexibles ante las circunstancias de cada familia, ya que somos conscientes de la brecha digital y la diferencia de recursos en los hogares.

Por lo tanto, los docentes tenemos que proponer diferentes tareas teniendo en cuenta la diversidad de alumnado, con la finalidad de ofrecer recursos amenos, divertidos y de repaso, pero principalmente ofreciendo apoyo emocional a las familias para proporcionar un acompañamiento importante en este proceso.

Teniendo en cuenta esto, como psicóloga, maestra y madre, me parece muy interesante no entrar en discusiones constantes con los hijos y conseguir diferenciar el tipo de comportamiento de los menores, clasificándolos en las conductas que debemos corregir al instante, los comportamientos negociables y los intranscendentes, para conseguir una convivencia positiva en el hogar y una mejora de las rutinas y las relaciones personales en el hogar, principalmente para no caer en los constantes castigos, gritos y en el descontrol emocional que empeoran la situación.

En consideración con lo comentado, quisiera compartir paso a paso unas pautas para una mejor convivencia, basadas en la psicología cognitiva y la disciplina positiva con los que se obtienen resultados fantásticos.

Primero quisiera resumir un estudio que se llevó a cabo hace 25 años en 3.000 hogares americanos, donde colocaron cámaras de vídeo en las casas de los sujetos, con la finalidad de analizar la forma en la que se comunicaban los diferentes miembros del núcleo familiar y así estudiar la relación que tenía el estilo de comunicación con los problemas de convivencia.

Los resultados fueron asombrosos, ya que en una hora los adultos daban entre 50 y 100 órdenes a los menores para corregir su comportamiento.

Se detectó que continuamente los padres y las madres llamaban la atención sobre infinidad de comportamientos utilizando expresiones como: ¡siéntate bien!, no cojas eso, así no se hace, ¡no pegues!, no insultes, deja a tu hermano, ¡lávate los dientes bien!, quita los pies del sillón, ¡no grites!…

Los resultados obtenidos corroboraron que los menores se acostumbran a esa forma de comunicación y asimilan que continuamente se les corrige y que no pueden diferenciar entre conductas intolerables y conductas insignificantes.

Al corregir todos los comportamientos de la misma manera e intensidad, generamos en el menor un efecto plano, por lo que no prestan atención ya que igualamos todas las conductas, así que no aprenden a diferenciar la gravedad de cada situación.

En consecuencia con lo comentado, te planteo “La estrategia de los tres cestos”.

Para comenzar a trabajar la convivencia positiva, tenemos que coger lápiz y papel, siempre me gusta recalcar que lo que no se escribe no existe y si nos planteamos un buen objetivo podemos conseguir mejores resultados.

En la hoja tenemos que dibujar tres cestos donde vamos a empezar a poner diferentes conductas y a clasificarlas. Por supuesto, es importante que los adultos que convivimos en la misma casa tenemos que ponernos de acuerdo al respecto para conseguir el objetivo propuesto entre todos.

El primer cesto es el de las conductas intolerables, donde colocaremos los comportamientos que hay que corregir al instante, como pueden ser: agresividad, gritos, faltas de respeto… es importante poner pocas conductas, pero que sí o sí queremos corregir.

En el segundo cesto vamos a incluir las conductas negociables, como podrían ser: tener alimentación saludable casi todos los días, lavarse los dientes mínimo una vez al día, dormir a una hora más flexible… cada familia escribe los comportamientos que puede negociar sin ser tan estrictos.

Y por último, en el ceso de las conductas intranscendentes, son aquellas que no son graves y que según la edad del menor, sabemos que pueden aprenderla más adelante sin necesidad de corregirla constantemente, como puede ser: jugar un ratito más, saltar en casa, ver la tele más tiempo, hacer las tareas más tarde…

Según hayamos organizado nuestros cestos incluyendo los comportamientos que hemos considerado, es interesante utilizar técnicas de negociación, corregir de forma amable pero firme, poner los límites claros, pero todo ello sin necesidad de caer en el castigo ni en el grito.

Si los adultos tenemos claros los límites que queremos poner, lo estaremos haciendo muy bien y siempre es interesante utilizar juegos, recompensas, economía de fichas, halagos, palabras bonitas y por supuesto una gran dosis de cariño, teniendo en cuenta siempre que lo afectivo es efectivo.

Con este tipo de dinámicas empezaremos a darnos cuenta de la mejoría en la convivencia y le estaremos dando la oportunidad a los menores de sentirse más realizados y por supuesto, contribuiremos en mejorar su autoestima.

En consideración con lo comentado, quisiera hacer un llamamiento a la tranquilidad y al sentido común, ni los padres son docentes, ni las casas escuelas, es el momento de animar a las familias y a los niños, porque lo más difícil ya lo han conseguido y han demostrado ser unos verdaderos campeones en esta experiencia que nos ha tocado vivir.

También sabes que quiero ayudarte de forma personalizada y a tu ritmo con mi curso «El Método Educar en Positivo, habilidades básicas» para que adquieras herramientas, alternativas y estrategias eficaces para mejorar considerablemente la convivencia en tu hogar.

En resumen, nos tendremos que organizar según lo que vaya ocurriendo y adaptándonos a las circunstancias, pero lo más interesante del ser humano es la plasticidad cerebral y la capacidad de adaptación al medio, por lo que sé que lo conseguiremos y saldremos reforzados de todo esto, porque «a veces se gana pero siempre se aprende».

Eso sí, debemos actuar con serenidad, optimismo y tener seguro que todo va a salir bien.

Mucho ánimo familias.

 

Cómo eliminar cánones de belleza desde la infancia

Esta entrevista me hace especial ilusión porque ha unido mis dos pasiones, la educación y el movimiento #bodypositive.

Yurena Ramos, una compañera de estudios desde el colegio que luego el conservatorio, magisterio y demás formaciones han hecho que nos conozcamos en profundidad.

En la entrevista que hicimos en un video en directo desde nuestro instagram quisimos dar a conocer actividades a docentes y familias para educar en positivo, educar la autoestima de nuestros pequeños y conseguir que tengan un buen autoconcepto y una aceptación de sí mismos, ya sea interior como su cuerpo.

Puedes ver el artículo original aquí.

La economía de fichas

“La economía de fichas” es una técnica psicológica de modificación conductual que se basa en los principios del condicionamiento operante, utilizada normalmente con niños para reforzar y animar a que realicen determinadas conductas socialmente deseables, seleccionadas y definidas. Generalmente se trata de conductas que el niño no realizaría espontáneamente, al menos no tan a menudo como quisiéramos.

Esta técnica está basada en los estudios del pedagogo Joseph Lancaster en el siglo XIX y consiste en la entrega de reforzadores positivos (fichas, pegatinas o puntos) de manera continuada a la aparición de la conducta esperada. Ha sido muy utilizada en el programa de televisión “Supernanny”, en el que la psicóloga Rocío Ramos Paul asistía a diferentes casas para observar la conducta de los niños y preparaba un tablero con dibujos y pegatinas para ir modificando la conducta hasta conseguir los resultados deseados.

1. La técnica paso a paso

17-IMG 20181009 130302Al principio se define una serie de conductas que queremos conseguir en el niño, por ejemplo, levantar la mano para pedir turno de palabra, hablar bajito o atender en silencio, bajar en fila al patio… Igualmente se define el ”reforzador simbólico” que vamos a dar cuando el niño realice la conducta que queremos (por ejemplo, unas fichas, un positivo dibujado en un tablero, pegatinas…). También se acordarán las reglas y las condiciones para el intercambio. Por ejemplo, si los alumnos consiguen de lunes a viernes cinco puntos, el viernes pueden hacer una sección de papiroflexia, bailar una canción, hacer un juego en clase o tener unos minutos más de recreo…

Lo ideal para aumentar la motivación en el aula es que los alumnos elijan la recompensa a alcanzar, teniendo en cuenta sus gustos y las edades de los niños. Eso sí, no se recomiendan golosinas ni comida, siempre es mejor que sean actividades en gran grupo para mejorar la inclusión y la convivencia en el centro.

Al iniciarse el sistema de “economía de fichas” debe reforzarse continuamente, es decir, entregando una ficha inmediatamente después de la conducta deseada. Cuando la conducta ya se ha adquirido y se emite de manera más estable, deberá reforzarse de modo intermitente, de modo que los intervalos de intercambio se irán espaciando en la medida en que la conducta se consolide.

“La economía de fichas” es muy efectiva, aunque hay que tener cuenta que puede haber dos trampas al utilizarla.

2. Posibles trampas

La primera trampa es que al principio el niño puede intensificar la conducta que queremos cambiar, ya que siempre intentará cumplir con su rol y con las expectativas sobre él que tienen los demás. El alumno puede detectar que estamos cambiando sus esquemas y nuestras expectativas, por lo que puede poner resistencia al cambio. Por ejemplo: el gracioso tiene que continuar haciendo sus gracias sea como sea, el que interrumpe tiene que hacerlo sí o sí, el que no trabaja tiene que continuar con su papel… Por eso al principio se intensifica la conducta, pero hay que seguir con la técnica y solo reforzar las conductas deseadas.

Y la segunda trampa es que puede reaparecer después de un tiempo la conducta negativa de forma espontánea y es importante saberlo, para no pensar que “la economía de fichas” no funciona, por lo que hay que continuar reforzando sólo la conducta que consideramos acertada y queremos que repita.

3. Materiales a utilizar

Lo ideal y más acertado es modificar dos o tres conductas por trimestre y, para conseguir la motivación durante todo el curso, es interesante preparar diferentes materiales. Por ejemplo, plastificar una cartulina donde aparezcan los números de lista y cada día ir añadiendo positivos con un rotulador de pizarra. También se pueden repartir monedas de arcilla que los educandos van acumulando durante la semana. Además, se puede hacer por grupos cooperativos repartiendo tarjetas, gomets, pegatinas… Otra alternativa muy interesante es que podemos utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) mediante la aplicación ClassDojo. Dicha App es muy atractiva visualmente y los niños pueden elegir su propio avatar e incluso utilizar la aplicación para la comunicación directa con las familias, consiguiendo un trabajo escuela- familia más efectivo.

18-IMG 20190204 083822Yurena Ramos ha utilizado durante 15 cursos escolares esta estrategia y otras, consiguiendo una convivencia positiva, una alta motivación en el alumnado y la inclusión de los educandos en el aula. Considera que su experiencia es perfectamente extrapolable a cualquier centro escolar, por lo que ha querido compartirla en este artículo didáctico y divulgar las buenas prácticas educativas.

“La economía de fichas” es una estrategia de modificación de conducta que funciona perfectamente en el aula, ya que se refuerza constantemente la buena conducta, poniendo el foco de atención en lo positivo y no en lo negativo, como es habitual en el ser humano. Esa es la clave del éxito.